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Historia
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Geografía
Situado en el sudeste de Asia, entre las latitudes 4 grados, 23 minutos norte y las longitudes 116 grados y 127 grados este, Filipinas es un archipiélago compuesto por 7.107 islas con una superficie terrestre de 300.000 kilómetros cuadrados. Su costa de mas de 34.400 kilómetros es la quinta más grande en el mundo. Sus aguas territoriales cubren 212 millones de hectáreas. Filipinas limita con tres mares importantes: el Mar de China meridional en el oeste y norte, el Mar Filipino en el este, y el Mar de Celebes en el sur. Al este del Mar Filipino está el Océano Pacifico.
Las islas están divididas en tres grupos principales: Luzon, Visayas y Mindanao. Con 38 provincias, Luzon es la isla más importante en el norte donde está la capital, Manila. Visayas, con 16 provincias, es el grupo de islas en el centro y al sur está Mindanao con 25 provincias. Población El país tiene aproximadamente 80 millones de habitantes y la natalidad anual es de 2,3%. Más de la mitad de la población vive en Luzon y el resto habita casi a partes iguales entre Visayas y Mindanao. Organización social pre-colonial Antes de la llegada de los españoles en 1521, comunidades con una organización social marcada, florecían en las zonas costeras y los alrededores de los ríos principales. Estas comunidades se llamaban barangay, un termino derivado del barco de vela balangay utilizado como medio primario de transporte por sus miembros. Estas comunidades eran pequeñas, generalmente con menos de 500 miembros, la mayoría relacionados entre ellos por vínculos de sangre. Los barangays eran básicamente economías de subsistencia y la producción estaba fundamentalmente para el consumo de sus miembros. La tierra era comunal y la propiedad privada existía sólo en los barangays más avanzados, ya que les sobraban recursos disponibles. El parentesco y las obligaciones comunales eran los valores sociales más importantes. En algunas áreas, el jefe del barangay se llamaba datu en malayo o raja en sánscrito. Era más un administrador que un monarca absoluto toda vez que tenía la obligación de seguir las tradiciones, costumbres y leyes escritas del barangay. Como los demás habitantes, el datu participaba en las actividades cotidianas, como la agricultura y la pesca. Para ser datu, uno tenía que exhibir habilidades superiores, especialmente en el combate, y características tales como la sabiduría, el coraje, y la fuerza. Aunque en algunos barangays, la jefatura era hereditaria. Arte, música y escritura
Las artes como la música formaban parte de la vida pre-hispánica en Filipinas. Los instrumentos musicales como la flauta y la guitarra de bambú, y el gong, eran utilizados en épocas que datan del año 500. Existían también canciones indígenas para las distintas fases de la vida – el nacimiento, la infancia, el noviazgo, el matrimonio y la muerte. La pintura, en especial sobre el cuerpo humano, se practicaba también. Las primeras personas encontradas por Magallanes y su tripulación eran indígenas con tatuajes que llamaron pintados.
Contactos con las grandes culturas asiáticas Antes de la conquista española, las relaciones con las grandes tradiciones asiáticas, como la india, árabe, china y japonesa, enriquecieron la cultura filipina. La influencia india vino de los inmigrantes y comerciantes de Sumatra, Java, y la Peninsula Malaya durante la dinastía Sri Vijaya ( 683 – 1377 ) y el imperio Majapahit ( 1293 – 1528 ). La aportación más importante de la tradición india fue el idioma sánscrito que dejó su marca en las lenguas autóctonas y la literatura popular, particularmente en las historias épicas.
La tradición árabe llegó en el siglo XIII con la religión islámica y algunas instituciones políticas, ambas implantadas hasta hoy en día en las provincias con mayoría musulmana como Mindanao. El comercio entre Filipinas y China floreció durante las Dinastías Yuan ( 1271 – 1368 ) y Ming ( 1368 – 1662 ) y llevaron al establecimiento de asentamientos chinos en el país. La influencia china es una de las influencias extranjeras más pronunciadas en el archipiélago y se manifestaba en el uso de la porcelana, el gong, el plomo, la plata, el estaño y otros metales, la introducción del arado de hierro forjado, el mejoramiento en la comida, y la fabricación de fuegos artificiales y la pólvora. Se absorbieron también creencias y costumbres chinas que se conservan hasta la actualidad. Aunque la influencia japonesa no sea tan evidente como la china, la india o la árabe, los japoneses enseñaron a los indígenas a fabricar ciertas armas y herramientas así como criar artificialmente patos y peces. Los colonizadores españoles de hecho se quedaron tan impresionados por los métodos de crianza introducidos por los japoneses que los consideraron superiores a los métodos europeos de aquella época. Colonización española En su búsqueda de las famosas islas de especias de Mollucas, Fernando Magallanes llegó en 1521 a la isla de Samar en Visayas, iniciando así la colonización del archipiélago que duraría por más de tres siglos. En la expedición de Ruy Lopez de Villalobos procedente de México en 1542, se les dio a las islas el nombre de “Islas Filipinas” en honor del Rey Felipe II, en aquél entonces Príncipe de Asturias. Conversión al cristianismo
Una posterior expedición de Miguel Lopez de Legazpi en 1564 tenía ordenes explícitas para que convirtieran a los indígenas al cristianismo y exploraran las posibilidades comerciales de las islas para España. Muchas de las creencias de los habitantes tenían paralelismos con las cristianas, así que los misioneros pudieron convertir a los indígenas a través de la cristianización de estas tradiciones y creencias. Además, los misioneros aprendieron los idiomas autóctonos y predicaban en los mismos. Instituciones políticas Los conquistadores empezaron a establecer las instituciones políticas y económicas para reforzar la presencia española en el archipiélago que fue dividido en alcaldías o provincias civiles ya pacificadas, y corregimientos o provincias aún no pacificadas. Las alcaldías tenían alcaldes mayores que desempeñaban tareas ejecutivas, judiciales y militares y los corregimientos estaban gobernados por corregidores militares. Al nivel nacional, el gobernador general administraba la colonia y encabezaba los cuerpos ejecutivo, legislativo y judicial, inclusive la Audiencia Real o Corte Suprema. El Real y Supremo Consejo de las Indias, a través del Virreinato de Nueva España, gobernó en las islas hasta 1821. Vida económica Las instituciones económicas más importantes introducidas por los españoles eran la encomienda, la imposición de impuestos, la banca y el comercio, particularmente la famosa Nao de Acapulco. Las encomiendas eran territorios concedidos a los soldados u otros españoles que participaban o contribuían a la conquista. Los encomenderos recaudaban los tributos y recibían los servicios de los indígenas para sufragar los gastos de la colonización y las misiones religiosas. El sistema de reducción, el traslado de la gente para que viviera en zonas controladas por los colonizadores, fue puesto en marcha para que los últimos pudieran gobernar las islas con más eficacia. El sistema tributario se instituyó, inicialmente en forma de géneros y servicios. Los impuestos personales, comerciales y especiales, como los cobrados para financiar las campañas militares contra los musulmanes en el sur, fueron recaudados en efectivo después de que se introdujera la moneda. La banca Se estableció la banca a través de instituciones de caridad llamadas obras pías dirigidas por las ordenes religiosas a comienzos del siglo XIX. Estas obras concedían préstamos a los hombres de negocio a ciertas tasas de interés. En 1851, un real decreto estableció el primer banco estatal, el Banco Español-Filipino que hoy en día es el Banco de las Islas Filipinas. Comercio a través de los galeones El comercio entre Manila y Acapulco duró 250 años ( 1565 – 1815 ) y fue considerado como uno de los aspectos más significativos de las Filipinas durante la época colonial española. Los galeones de Manila, gigantescos barcos construidos en Luzon, llevaban productos y convertían Manila en un puerto de transbordo de la seda y porcelana china, algodón de la India, alfombras persas, tabaco filipino, azúcar y especias orientales, a otros productos vendidos en Europa a través de México.
La aportación más importante a la vida de las islas de este comercio se centraba en los intercambios culturales entre Filipinas y México. La flora y la fauna mexicana fueron importadas ( entraron frutas como el aguacate, la guayaba, la papaya y la piña ). Algunos animales ( el caballo y el gallo ) también fueron introducidos. Y el idioma filipino fue enriquecido por palabras de origen mexicano. Educación Escuelas parroquiales fueron fundadas, con los curas y misioneros sirviendo de profesores inicialmente. Posteriormente, las ordenes religiosas las establecieron a todos los niveles. Los dominicos fundaron en 1611 la Universidad de Santo Tomás, la universidad más antigua en Asia. La mayoría de los filipinos no podían acceder a las instituciones de alta enseñanza debido a que estas se encontraban sólo en la capital y las principales ciudades y las familias de los alumnos debían pagar una elevada matricula. Sin embargo, existían escuelas de formación profesional donde se les enseñaba a los filipinos mejores métodos de labranza, cultivo de plantas importadas, así como oficios tales como la imprenta, la carpintería, la albañilería, y la tintura. El Decreto de Educación de 1863 introdujo las escuelas primarias públicas con el fin de capacitar a los jóvenes para que pudieran ser maestros. La educación básica era gratuita para los niños de familias pobres. Transformación socio-cultural La colonización española modernizó y transformó aspectos de la sociedad y la cultura filipina en varios campos – desde el transporte, las comunicaciones, el comercio y la agricultura, hasta la comida, la ropa, el idioma, la literatura, las artes y la conversión de los nombres en español. Los españoles construyeron caminos y puentes para conectar los centros urbanos e introdujeron medios de transporte modernos como los carruajes, trenes y vapores. El primer telégrafo fue instalado en 1872 y la primera compañía de electricidad, Electricista de Manila, fue fundada en 1893. Los españoles trajeron también nuevas plantas para el adorno y el comercio así como animales (como el caballo, la oveja y el buey). Establecieron granjas experimentales para llevar a cabo investigaciones sobre nuevos métodos de cultivar plantas y criar animales. Las primeras maquinas de vapor para moler el arroz y el azúcar fueron introducidas en los años 1830. Los filipinos aprendieron a apreciar los platos españoles como el menudo, el mechado, el puchero, la paella así como productos como la longaniza, el jamón, y las sardinas. Cambiaron también su manera de vestir al sustituir la vestimenta autóctona por la moda europea. Las mujeres se vestían en el baro at saya cuya evolución se llama hoy en día el traje mestizo, y se adornaron con peinetas, mantillas y pañuelos. Las artes y la música Los filipinos estuvieron expuestos a las artes y la música europea con la introducción del violín, el piano, el arpa, la guitarra y otros instrumentos de rondalla. El órgano de bambú en Las Piñas, construido en 1818, forma parte del legado de la música filipina durante la época colonial. Los bailes populares mexicanos como la polca, la jota y el rigodón influyeron en la danza nativa filipina. Calendario gregoriano Fueron los españoles que sincronizaron el calendario filipino con el resto del mundo a través de la introducción del calendario gregoriano en 1844. Nombres En 1849, el Gobernador General Narciso Clavería, por decreto, ordenó que los filipinos asumieran apellidos para fines de empadronamiento y la recaudación de impuestos. La mayoría de los indígenas optaron por apellidos españoles o nombres de santos pero se les permitió a una pequeña minoría mantener sus nombres indígenas. Primeras sublevaciones La colonización española encontraba cierta resistencia de parte de los indígenas. Tuvieron lugar levantamientos locales y esporádicos desde el siglo XVI hasta el siglo XVIII, pero fueron sofocados por las fuerzas militares superiores de los españoles ayudados por sus colaboradores indígenas. Estos alzamientos fueron encabezados por los antiguos datus y jefes de barangay que habían perdido su poder y influencia después de la llegada de los españoles. Sin embargo, la mayoría de las sublevaciones más importantes durante este periodo iban dirigidas contra las instituciones económicas abusivas como el trabajo forzado, los monopolios como el del tabaco, y la recaudación de tributos e impuestos excesivos. Había también levantamientos religiosos como una reacción a la imposición del cristianismo y la manifestación del deseo de volver a las viejas prácticas y creencias religiosas. Prosperidad relativa La paz y la prosperidad económica relativa prevalecían a mediados del siglo XIX debido a las estrategias económicas puestas en marcha por los españoles tales como la apertura de Filipinas al comercio mundial, la financiación de la investigación para mejorar la agricultura, y el establecimiento del monopolio del tabaco. La inauguración del Canal de Suez en 1869 también contribuyó al desarrollo económico del archipiélago. La clase media Así surgió la primera clase media o principalia compuesta mayoritariamente por los insulares ( españoles nacidos en Filipinas ), los mestizos españoles ( los que tenían ascendencia española e indígena ), los mestizos chinos, y algunos indígenas. La clase media alcanzaba influencia en muchos campos de la sociedad filipina y se le concedían los privilegios normalmente reservados para los peninsulares ( los españoles nacidos en España ). Tenían acceso a la educación, la enseñanza, el sacerdocio, y las actividades económicas. Esta clase media eventualmente produciría los filipinos liberales que lucharían por las reformas y encabezarían el movimiento para la independencia. La educación y el nombramiento del gobernador general liberal, Carlos María de la Torre, durante la revolución contra la Reina Isabel II que duró poco tiempo, expusieron a los filipinos a los ideales liberales y reforzaron su voluntad de impulsar las reformas que beneficiarían a los demás filipinos, particularmente los oprimidos. El movimiento propagandístico Cuando fue restaurado al trono el monarca español, Rafael de Izquierdo fue nombrado gobernador general de Filipinas para reemplazar a de la Torre. Izquierdo suprimió las reformas liberales iniciadas por su predecesor y ordenó la detención y deportación de muchos reformistas filipinos. Algunos se fueron voluntariamente a otros países para evitar el arresto. En 1872, los soldados filipinos en las fuerzas españolas fomentaron un motín en la provincia de Cavite. Aunque era una protesta contra las condiciones laborales injustas en los astilleros de Cavite, se utilizó el motín como pretexto para eliminar a los líderes liberales. La sublevación fracasada de Cavite condujo a la detención de muchos liberales prominentes que se habían quedado en el país. Entre ellos estaban tres sacerdotes mártires: Mariano Gómez, José Burgos y Jacinto Zamora, que habían protestado contra el traslado de parroquias seglares bajo sacerdotes filipinos a los frailes españoles. El proceso de GOMBURZA ( el nombre colectivo que los historiadores filipinos han puesto a los tres sacerdotes ) se plasmó en una condena para los tres por haber sido los autores del motín de Cavite. Fueron ejecutados el 17 de febrero de 1872. Muchos reformistas inmediatamente huyeron de Filipinas después de la ejecución pero el martirio de los sacerdotes infundió la inspiración a los primeros para que continuaran su cruzada en ultramar. Llamando la atención a las condiciones en Filipinas La mayoría de los reformistas, que pertenecían a la clase media o las familias acomodadas, intentaban llamar la atención de la corona y otras autoridades españolas sobre el desamparo de los filipinos a través de sus escritos y discursos difundidos en las ciudades de España y otras colonias españolas. Estos escritos y discursos, de 1880 a 1895, eran el resultado de un fenómeno que sería denominado el movimiento propagandístico. Estos documentos contribuían de manera muy importante a la unidad de los filipinos tanto en Filipinas como en el extranjero. Reformas propuestas Los propagandistas se aliaban con los masones, intelectuales, políticos liberales y otros españoles que se hacían solidarios de Filipinas. Los propagandistas creían que Filipinas debería convertirse en una provincia de España y los filipinos deberían tener los mismos privilegios de los súbditos españoles. Algunas de sus propuestas específicas eran: la asignación de un escaño en las Cortes Españolas a los filipinos para que pudieran tomar parte en la elaboración y la aprobación de leyes que beneficiaran a Filipinas en calidad de provincia española; la eliminación de los abusos cometidos por los frailes y funcionarios del Estado, inclusive las deportaciones arbitrarias de los filipinos; y el fin de las intromisiones del clero español en los asuntos del Estado. Reclamaban las libertades sociales y políticas tales como la libertad de la prensa, de expresión y de asamblea así como abogaban por la promoción de la enseñanza superior para los filipinos. La primera parte del movimiento propagandístico en España se limitaba a los artículos en la prensa y el intento de ejercer presiones políticas en Madrid con la organización del efímero Circulo Hispano-Filipino y la publicación de la Revista del Circulo Hispano-Filipino en 1882. En diciembre de 1888, Graciano Lopez Jaena fundó el diario La Solidaridad en Barcelona. Facilitaba el foro necesario para articular los agravios y despertar el sentido del nacionalismo y el patriotismo filipino. El primer número fue publicado el 5 de febrero de 1889, siendo Lopez Jaena el redactor. La oficina de redacción del periódico se trasladó posteriormente a Madrid y Marcelo del Pilar fue el redactor desde noviembre de 1889 hasta que se publicara su último número el 15 de noviembre de 1895. El Dr. José Rizal, el héroe nacional, y otros patriotas escribían para el diario. Ejerciendo presiones En 1889, los reformistas en España y sus aliados españoles decidieron formar la Asociación Hispano-Filipino. Podía ejercer presiones para la aprobación de leyes que podían haber beneficiado a los filipinos. Presentó una petición, firmada por las autoridades de 52 pueblos españoles, solicitando la representación parlamentaria de los filipinos en las Cortes. La Ley Maura de 1893 que disponía la enseñanza obligatoria del castellano a los filipinos y otras leyes que pusieron en marcha la reforma del poder judicial eran fruto los esfuerzos de la Asociación. Desafortunadamente, el gobierno colonial en Filipinas no podía cumplir estas leyes por falta de fondos. La Liga Filipina A su regreso a Manila en 1892, Rizal lanzó la Liga Filipina, una organización cívica que continuaría las actividades del movimiento propagandístico en Manila. Se preveía unir a todo el archipiélago en la defensa de los filipinos contra todo tipo de opresión e injusticia, la introducción de reformas políticas así como la promoción de la industria, la agricultura y los negocios a favor de los filipinos. El Dr. José Rizal
Crítica tanto de los españoles como de los filipinos El “Noli Me Tangere” era una representación astuta de las condiciones sociales y políticas en Filipinas durante el periodo colonial hispano. Mientras era definitivamente una condena del dominio colonial de España sobre las islas, plagado de la corrupción y los excesos de algunos frailes y funcionarios del Estado, era a la vez una crítica de la apatía de sus compatriotas frente a los abusos descarados. Rizal abordaba profundamente estos problemas nacionales que, para él, eran como un cancer social. En “El Filibusterismo,” exploraba los temas de la reforma y la revolución como posibles soluciones de los problemas del país. La Katipunan
En el momento que Andrés Bonifacio y los Katipuneros hicieron pedazos sus cedulas – documentos de propiedad sobre terrenos considerados como símbolos de subyugación – el 23 de agosto de 1896 en Balintawak (el conocimiento conocido en la historia filipina como el Grito de Balintawak), se calculaba que la Katipunan tenía un total de 30.000 miembros. Revolución contra España y la Guerra Hispano-Norteamericana La revolución contra España estalló en 1896 y cuando el conflicto llegaba a un punto muerto, los dos lados firmaron en el mes de diciembre de 1897 un acuerdo de paz. Poco después, los norteamericanos declararon la guerra contra los españoles, con la flota del Almirante George Dewey, derrotando los buques de guerra inferiores del Almirante Montojo en la Batalla de la Bahía de Manila el 1 de Mayo de 1898. Declaración de independencia
Tratado de Paris Pero la Primera República filipina no duraría por mucho tiempo, toda vez que España cedió el país a los Estados Unidos en virtud del Tratado de Paris de diciembre de 1898. Fin de la guerra contra los EE.UU. La guerra contra los EE.UU. estalló en febrero de 1899 y debido a la superior potencia de fuego así como los grandes recursos de los norteamericanos, los filipinos se vieron forzados a recurrir a las tácticas de la guerrilla. Sus esfuerzos terminaron con la captura en marzo de 1901 del General Aguinaldo en Isabela, una provincia en el extremo norte de Luzon. Autonomía Conscientes de la necesidad de establecer instituciones democráticas al modelo de los EE.UU., los norteamericanos concedieron a los filipinos cierto grado de autonomía. En 1902, una ley del congreso estableció la Asamblea filipina, una cámara de diputados, y la Comisión filipina, la cámara alta. Más adelante, se fundó en 1935 el Philippine Commonwealth, la Mancomunidad filipina, un gobierno autónomo con ciertas competencias salvo las de defensa nacional, política exterior y finanzas. Educación, agricultura, sanidad y comunicaciones Aparte de sus esfuerzos de forjar la estructura e introducir la practica de la democracia, los administradores norteamericanos trabajaron extensamente en los campos de la educación, la agricultura, la sanidad, el transporte, y las comunicaciones. Enseñando el inglés Lanzaron una campaña para enseñar el inglés a toda la población, principalmente a través de la educación pública gratuita. Los primeros maestros fueron los soldados norteamericanos seguidos por profesores civiles enviados desde los EE.UU. en el barco USS Thomas. Se les llamaba a estos "Thomasites" y algunos se quedaron en el país el resto de sus vidas. Poco después, los mismos filipinos se convirtieron en profesores y administradores, participando así en la propagación de la enseñanza publica por todo el archipiélago. Modernización de la agricultura Se aprobaron leyes y se llevaron a cabo proyectos destinados a mejorar la producción en el campo. Entre las iniciativas introducidas estuvieron la creación de cooperativas agrícolas, la construcción de sistemas de riego, y el uso de tecnologías modernas de agricultura, especialmente en las exportaciones tales como el coco, el tabaco, y el azúcar. Se pusieron en marcha también proyectos para proteger los cultivos contra enfermedades e incrementar el numero de animales de granja. Oficinas de sanidad La sanidad fue otra prioridad de la administración
norteamericana. Los servicios de sanidad estaban disponibles en las oficinas
de sanidad pública en varias partes del país y la prevención
de enfermedades se llevaba a cabo a través de la vacunación
periódica y de campañas de información. Se fundaron
escuelas de medicina y enfermería. Un sistema de oposiciones y
la concesión de licencias fue establecido para los trabajadores
en la sanidad. |